sábado, 24 de enero de 2009
La comunidad de Tayni
miércoles, 15 de octubre de 2008
Ahora que el mundo se devuelve
Felo, 15 de octubre de 2008
Ahora que los especuladores, banqueros y demás cardenales de la postmodernidad son enjuicidos -como corresponde a los tiempos- en las portadas de los periódicos, muchos se lamentan y otros reniegan del modelo.
Ahora que sabemos de sus excesos y su irresponsabilidad y miles sienten sus efectos cada día cuando deben enfrentarse a la realidad de levantarse sin saber si podrán comer algo al desayuno o recordar que han perdido sus ahorros, nadie se acuerda de los verdaderos responsables del desastre.
Ahora que Kevin Casas nos explica muy académicamente porque existe descontento con los tratados de libre comercio, uno debe volver a encajarse la mandíbula por la incredulidad de leer esas líneas y fijarse bien en la foto para saber si es una broma o si es la misma persona que escribió el famoso e infame memorándum.
Ahora que el Estado vuelve a ser una buena palabra y los poderosos se reúnen para organizar la forma en que se interviene el mercado financiero y se vuelven a escuchar otras otrora malas palabras como nacionalización bancaria, uno se pone a pensar que pasaría si hubiesen sido los presidentes de América Latina los que hubieran decidido intervenir el mercado en afán de lograr el bienestar de los ciudadanos.
Ahora que nadie se acuerda lo que dijo hace 15, 10 o 5 años o digamos los días previos al 7 de octubre de 2007 cuando se acusaba de comunista aquel que osara desafiar al modelo.
Ahora que Paul Krugman está de moda y gana el Premio Nobel y la gente se acuerda de que otro tipo de economía también es posible, uno se pregunta adonde están los otros, los que nos condujeron a la crisis.
Ahora que los padres del modelo no se acuerdan de lo que dijeron o hicieron en los últimos 20 años y el Consenso de Washigton se confunde en los detalles de la historia, es bueno recordarles, no por la crisis sino por las consecuencias sociales que ha tenido el modelo.
Ahora que todavía es temprano para saber si el mundo va a cambiar o si fue sólo un susto, es bueno echar sal en la herida ideológica de los responsables y pedirles cuentas a los que dirigen el barco y preguntarles: ¿qué pasó?
Ahora que Keynes parece sonreír desde su tumba y se oye su famoso “en el largo plazo todos estaremos muertos” es bueno volverles a decir como en la canción de los Fabulosos Cadillacs: yo te avisé y vos no me escuchaste, conmigo no hablas, yo no soy de tu clase…
sábado, 23 de agosto de 2008
Costa Rica ha vuelto a nacer (octubre de 2007, felo)
Hace mucho tiempo que mi país, Costa Rica, no me hacía ilusión. Mis primeros sentimientos juveniles y patrioteros se fueron debilitando por una educación iconoclasta, crítica, dichosamente liberadora pero que produce también una soledad y una desamparo que ya Sartre había explicado. Pero ese desencanto con mi país se debe sobre todo a que desde que nací y tengo uso de memoria muy pocas cosas que han sucedido aquí me han puesto orgulloso.
Sólo puedo recordar el Premio Nobel, muy idílico en su momento, pero que luego fui descubriendo que encerraba un desprecio por el trabajo en equipo no sólo de los Presidentes de todo Centroamérica sino de los propios funcionarios de ese gobierno.
Al cabo de los años, el portador de esa distinción reveló su peor faceta, la arrogancia, las ansías de poder, la codicia y el desprecio por la gente sencilla.
Al cabo de los años ese premio se nos ha convertido en una carga nacional y su portador es ahora la cara de una élite disfuncional, autista, codiciosa y a menudo antidemocrática.
Otro hecho reciente que recuerdo fue la movilización social para derrotar el intento de esa élite de privatizar el ICE, esa institución emblema de nuestro desarrollo. Eso fue pura resistencia pacífica, primero de los sindicatos y universitarios y luego del país.
Al cabo de los años, nos dimos cuenta que quienes habían impulsado esa reforma, incluido el Presidente de la República habían recibido sobornos de las compañías trasnacionales con intereses en el sector. Para verdades el tiempo.
Pero este domingo 30 de setiembre, esta semana de octubre de 2007, me he sentido feliz de ser parte de esta Costa Rica que quiere volver a ser diferente. Ya lo hemos hecho antes. En 1856 la expansión estadounidense hizo llegar un ejército de filibusteros a Nicaragua, que cayó rendida por sus diferencias internas, el resto de Centroamérica observó pasiva el curso de los acontecimientos. Costa Rica se levantó en armas para detener “la oprobiosa esclavitud” en palabras de Juanito Mora, fue a Nicaragua a luchar, luchó en Rivas y luchó en Santa Rosa y al cabo de un año los campesinos descalzos vencieron a los estadounidenses. Más del 10% de la población nacional murió en esa gesta. La década de 1940 también nos distinguió. Una alianza inédita entre la Iglesia Católica, el gobierno conservador y el Partido Comunista permitió aprobar las reformas sociales: el Código de Trabajo, crear la Universidad de Costa Rica, fundar el sistema de salud, entre otras cosas, y sentar las bases del estado social. En esa misma década dos bandos se enfrentaron en guerra civil, pero la paradoja fue que el bando vencedor entregó el poder al presidente electo, abolió el ejército y continúo la senda iniciada años atrás: nacionalización bancaria, distribución de la tierra a los campesinos, democratización de la electricidad y la telefonía. Mi país disfrutó de un modelo solidario que logró reducir la pobreza, distribuir la riqueza y convertirlo en líder moral en el mundo. Años después los Centroamericanos se desgarraron en guerras civiles para conseguir esto y aún hoy no lo logran.
Pero en las décadas de 1970 y 1980 todo se empezó a derrumbar, corrupción, desgobierno, ajuste estructural, deuda y la codicia, ese perro hambriento que siempre nos acecha. Desde entonces la nueva élite ha querido desmantelar eso que nos distinguió.
Este domingo 30 de setiembre, esta mañana típica de la época, “huele a agua” pero otra cosa está pasando. En el Paseo Colón miles de personas están reunidas por la misma cosa. En medio de los árboles de la avenida, la vista alcanza para darse cuenta que casi un kilometro de una calle de 4 carriles está llena de gente, serán 20.000, 50.000 o serán 100.000, no importa, son muchos más que en las manifestaciones del combo y mucho más de lo que nunca he visto. Nos acercamos a la tarima principal en medio de máscaras, pancartas, arte, risa, ostentando alegría, música. Arriba un anciano, un padre de la Iglesia Católica, de la estirpe de Monseñor Romero, antes de hablarnos de justicia social, se aclara su garganta y con voz de trueno nos pide cantar la patriótica costarricense: “Costa Rica es mi patria querida… La defiendo, la quiero, la adoro y por ella mi vida daría, siempre libre ostentando alegría, de sus hijos será la ilusión.” No pude sostener las lágrimas y lloré como muchos otros a mi lado, de emoción, de alegría, un poco de rabia, pero sobre todo de patria.
Ese día nació esa canción para mí, pero sobre todo la ilusión de que en Costa Rica algo puede cambiar. Podemos ser diferentes otra vez, el mundo nos está observando. Queremos comercio justo, queremos otra globalización, queremos autonomía para decidir qué hacer con nuestras instituciones, queremos cuidar nuestros mares y bosques, queremos tener menos pobres, queremos equidad, oportunidades, trabajo, “no pido eternidades llenas de estrellas blancas. Pido ternura, cena, silencio, pan y casa…” (Hombre, Debravo).
Tengo una bandera, ya raída, con mi estandarte escrito a mano: “Costa Rica libre y solidaria”. La amarro en mi espalda, salgo a la calle, respiro patria. Voy a votar y espero que la mayoría de costarricenses hayan llegado a la misma reflexión. De todas formas algo cambió ya, después de esta semana no somos los mismos. La patria es nuestra ilusión, ostentamos alegría.
lunes, 11 de agosto de 2008
Negación del fútbol, las mujeres y la birra
Negación del fútbol, las mujeres y la birra (o del destino de los dictadores)
miércoles, 25 de junio de 2008
La tarde se muere de tristeza
Algunos libros
jueves, 19 de junio de 2008
Entrevista con el candidato políticamente incorrecto (o de lo que muchos piensan y no dicen)
Hace poco tiempo fue electo Robel Parraya como candidato único del partido Libre y Único (PLU) en el país único. Él no sabe nada de descentralización, ni de participación democrática. No conoce las últimas tendencias en la política, ni entiende de encuestas, mucho menos las utiliza para saber que es lo que quiere oír la gente. Así su discurso es extraño, en algunos casos se aleja de las expectativas populares y dentro del PLU, existen sectores que lo ven con cierto recelo. Lo peor del señor Parraya es que tiene un problema mental que lo obliga a decir todo lo que en realidad piensa, muy a pesar de las convenciones sociales y de aquellos sectores partidistas mencionados antes. Sólo en algunos casos sus respuestas se parecen a las de otros personajes públicos, pero eso lejos de ser una virtud del don Robel, se debe a que su enfermedad se presenta como deslices de la lengua de los otros. A continuación le presentamos la entrevista que el periódico El Único S.A. le hizo al candidato.
Ø Periodista: Señor Parraya, ¿Por qué involucrarse en política?
Ø Robel Parraya: Vea, en mi caso además del interés económico, me mueve una razón diferente. Yo desde niño he querido ser popular, famoso y buscado por las mujeres, desgraciadamente no tengo ni atributos físicos, ni intelectuales y mucho menos dotes artísticos. Así lo único que podía hacer para cumplir mi sueño era aprovechar que mi padre había sido presidente, como usted sabe. Esa es mi principal razón para estar en esto.
Ø Periodista: ¿Cómo ve la lucha política en esta campaña?
Ø R.P.: Mire esto es un negocio redondo para casi todos. Nosotros recibimos un montón de plata para hacer la campaña, pero en realidad ya eso está arreglado. Simplemente nos va tocando, como quien sube una escalera, sólo hay que saber esperar. La mayoría de la plata se va en publicidad y con eso los medios quedan contentos y el resto se reparte entre los “otros”. Nosotros así nunca perdemos nada.
Ø Periodista: me gustaría que nos hablara un poco de su plan económico y si este trata temas como la austeridad y la distribución de la riqueza.
Ø R.P: En el tema económico a mi me parece que no se debe cambiar nada de lo que se ha hecho desde el ajuste, imagínese lo que nos ha costado hacer que la gente se crea la mentirilla de la mano invisible. Se trata de promover las exportaciones como dicen los entendidos, aunque eso lo que busca es quitarle plata a los más pobres para dárselo a los ricos. Aquí es donde entra el tema de la distribución, ya que como usted ve, distribuimos el dinero de muchos entre unos pocos, por ejemplo a través de los CATs, y como los pocos somos los mismos, todos quedamos contentos. La austeridad es otra manera de distribuir la riqueza, ya que le quitamos plata a algunos programillas sociales, que sólo ayudan a los vagos que no quieren trabajar y a los nicas hiju#%/=¡, perdón. Con ello el gobierno puede gastar más en recepciones, licores, viajes y visitas a los reyes del mundo, usted sabe los lujos de nuestro poder.
Ø Don Robel ¿qué propone en materia de seguridad?
Ø R.P.: El problema de la seguridad se debe a que ahora hay muchos extranjeros que vienen a robar. Además hay un montón de ticos vagos, que han aprendido malas costumbres de afuera y dicen que roban porque no tienen comida, eso es mentira, si son pobres es porque quieren y porque han perdido los valores. La única solución es contratar más policías y antimotines y con el apoyo de algunos paramilitares de otros países, lograremos arrestar más gente, obligarlos a trabajar más horas y de una vez expropiar un montón de finquitas que me interesan.
Ø P: ¿Qué se debe hacer para mejorar la salud del país?
Ø R.P: Bueno en primer lugar debo aclarar que a mi ese tema no me interesa mucho, ya que gracias a Dios yo tengo buena salud y cuando me enfermo, voy unos días a Miami a chequearme y de una vez paseo un poco. Sin embargo puedo decir que el problema es que la Caja del Seguro sea pública, ya que eso provoca que se llene de gente y lo que es peor, de pobres!, y así no funciona. Debemos privatizar para que llegue menos gente, sólo los que tenemos plata, y así nosotros no tendríamos que ir a Miami por un resfrío.
Ø P.: Don Robel ¿qué se puede hacer para eliminar la prostitución infantil?
Ø R.P: Muy poco. Lo que pasa es que somos un pueblo muy bonito, no ha visto las putitas adultas de 15 años que lindas se ven, ¿ para qué quiere quitar eso?...
Ø Periodista: Bueno, pasemos a otro tema, ¿Qué haría por la cultura y la educación del país?
Ø R.P: Primero, que todos sepan leer y escribir para que entiendan las instrucciones de las máquinas y herramientas. Lo otro es abandonar las artes, la música y el teatro porque eso es una vagabundería. Toda esa plata se le asignaría al fútbol, que es lo que le gusta a la gente y que nos permite a nosotros seguir en el vacilón.
Ø P.: ¿qué piensa de la participación femenina en política?
Ø R.P: Es muy importante. Nada mejor que llegar a un ministerio o a la Casa Presidencial y ver a esas secretarias y asistentes en minifaldas y en esos escotes, que las obligamos a usar. En algunos casos se meten las esposas de algunos políticos, pero eso se puede arreglar. Con sólo pensar en esas mujeres ayudándome, con sus piernas y sus senos, uyy!! Ve como volvemos al principio, así se cumple mi sueño de ser popular y tener muchas mujeres a mi disposición, eso sí que se queden calladitas.”